
Érase una vez una niña que se llamaba María. Un día cuando fue a recoger la cosecha se cayó por un agujero. Dentro había un cartel que ponía: "Este es el pueblo de los gnomos mágicos". Después de caminar y caminar encontró unas setas muy extrañas y se las guardó en el zurrón. Más tarde encontró tres túneles, tomó el del medio. Siguió hacia delante y se encontró un gnomo herido.

María le dio las setas extrañas , el gnomo se las comió y se recuperó. Ella siguió su camino, oyó un ruido y se dio la vuelta. ¡El gnomo la estaba siguiendo! María se sorprendió y le preguntó:
-¿Por qué me sigues?
-Me has salvado la vida y estoy en deuda contigo. Te acompañaré.
María y el gnomo se encontraron con unos golems que los querían matar. Cuando estaban a punto de matarles, muchas flechas cayeron del cielo y mataron a los golems.
Los dos subieron y preguntaron: -¿Habéis sido vosotros quienes habéis matado a los golems?
-Sí, lo hemos hecho porque estabais en peligro.
María y el gnomo siguieron adelante. Después de algún tiempo se encontraron una roca caída que les impewdía el paso. María vio un agujero debajo de la roca y sin esfuerzo pasaron por debajo. Detrás se encontraron unas alas, pensaron que serían de ayuda y rápidamente se las guardaron.
Oyeron a alguien llorar, se acercaron y vieron que era una pequeña hada. Le pusieron las alas y
pudo volver a volar.
-Os acompañaré- dijo el hada.
María, el gnomo y el hada siguieron caminando hasta que se encontraron con un troll que les impedía el paso porque era amigo de los golems. Tenía un mazo y los intentó aplastar mientras les decía:- ¡No entraréis nunca!
Cuando el troll estaba distraido pasaron por debajo de sus piernas y los tres se metieron por un escondrijo.Allí se encontraron con un personaje que les dijo:
-Hola, soy el mago del País de las Criaturas Mágicas.Felicidades, os he visto mediante mi bola mágica.

Os recompensaré con este tesoro. Cuando lo abrieron vieron que no había nada, después comprendieron que el tesoro era la amistad que les había unido todo el viaje. El mago les dio unos colgantes con sus fotos. Ellos se fueron muy contentos, pero se dieron cuenta de que no se lo habían agradecido. Vieron unas cámaras que les estaban apuntando y a través de ellas María dijo: - Gracias, mago.
Al cabo de un rato María abrió su medallón y vio que contenía un mapa.
¿Dónde les llevará el mapa? ¿Qué sucederá? Todo esto se descubrirá en el próximo libro.
Julia Berdasco
Julia Cernuda
Claudia García